sábado, 15 de diciembre de 2007

Actuar con inteligencia

Es realmente complicado cuando hay sentimientos de por medio, máxime si está en juego mi futuro profesional.
Actuar con inteligencia exige que considere cuidadosamente la mejor manera de lograr mis objetivos y también el valor de éstos, de modo que persiga sólo objetivos dignos de alcanzarse. Dando a mi inteligencia el papel rector en mi vida, puedo tomar en consideración todos los datos de importancia, hacer que haya una unidad interna entre mis diversas ideas y sentimientos, y puedo asegurar que persigo fines valiosos.

Al final la vida es muy simple: actuar con inteligencia emocional.

Yo soy responsable de mí misma y de mis decisiones, con lo que asumo las consecuencias de estas. Cuando hago esto, me siento poderosa y mi nivel emocional aumenta un paso, con lo que tengo ascendencia moral sobre cualquiera y no acepto sugerencias ajenas que no aporten algo positivo a mi proyecto.
Mi VISIÓN, mi SENTIMIENTO, es mucho más claro y firme que hace un tiempo cuando se me presentó el reto.
Eso sí, toda esta situación representó para mi muchas cosas:
Me obligó a replantearme mi percepción de mi misma y de mi realidad
Me obligó a revisar mis prioridades
Me permitió revisar el nivel de lealtad de mis relaciones
Me ayudó a filtrar mis relaciones
Me impulsó a cambiar de rutinas y actividades
Me ayudó a ver mis limites
Me impulsó a crear nuevas relaciones de un nuevo nivel
Me removió antiguos temores y traumas para que saliesen a la superficie y para que fuesen enfrentados para dejar de ser anclas
Me permitió anclarme un poco mas profundamente en mi propio poder ganando confianza en mi misma
Me ayudó a autoexplorarme y descubrir nuevos recursos que dormían en mi interior
Y, por fin, me disciplinó hasta hacerme cambiar mi ACTITUD y llegar a convertirme en otro YO mejor que el anterior.


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